UN HUMILDE PERRO


    Me gustas, y no lo niego
    Me apasionas y me enloqueces
    Te miro y me deslumbro
    Pareces un lucero.

    Imagino que no eres tu
    Que eres otra, la mujer de mis sueños.

    Eres carismática y me gusta,
    Eres cariñosa y me encelo.

    No quiero siquiera pensar
    En que otros brazos te pudieran tocar,
    En que otros labios te pudieran besar,
    En que llegue el día, en que me dejes de amar.

    Mira; tu sabes lo que soy, un simple enamorado mas
    Otro tonto que manipulas a tu disposición.

    Pero... no me dejes, no me abandones,
    Que yo prefiero la vida miserable del perro,
    Tuyo domesticado por ti, a ser tu verdugo, tu temor, y la sombra en tu vida.

    vez... me humillo, me destrozo, y me arrastro, te pido perdón sin causa alguna, Y de todo, yo, yo tengo la culpa, por seguir junto a ti, por esperarte cada día, y aguardar en la noche, una posible e inesperada llamada.

    Te amo y no lo puedo evitar, pues al mirar la rosa florecer, Recuerdo aquel día en que te vi hacerte mujer por primera vez.

    Pero, al igual que la rosa, el clavel, y todas aquellas flores tan lindas, Caerás, padecerás, te humillaras, y lastimaras. Yo, por mi cuenta esperare a que llegue ese día, que con tus manos marchitas desees tocar mi piel.

    Te esperare en la playa, en la montaña, o donde sea, ha, pero no tardes, que el tiempo se esfuma y uno se hace viejo.

    Te he visto venir desde lo alto de mi montaña, Que un día despreciaste, por no ser tan alta.

    He visto uno a uno tus pétalos caer, suavemente, con la brisa del mar En el cual nunca deseaste bañarte.

    Y ya que has llegado, déjame decirte que, te has tardado Discúlpame, pero estoy viejo, y sobre todo, que no tengo Donde caerme muerto, ya mi esperanza la he repartido, y mi perdón Te he concedido, porque al esperar por ti, yo he visto florecer, muchas florecillas bellas Y las he visto partir, cuando el viento les llega. Así pues, déjame viajar, déjame entregarme, por primera vez a alguien que me acepta, Que no me humillará, y además me necesita, y yo, de ella. Deja que me lleve, mi amiga la calavera.

    José Manuel Palominos Moreno, chol@todito.com.mx, Maravatio, Michoacán México



Copyright 2003 Poemas Románticos. Todos los derechos reservados.